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7/9/08

LEYENDAS DE LAREDO




El Hacendado que tenía pacto con el diablo

Todos los martes y en las noches de luna llena, cuando el silencio envolvía por completo a las estancias y comarcas de la hacienda Laredo, los campesinos era aterrados por el estridente paso de una carreta proveniente de Trujillo, jalada por briosos y jadeantes caballos. En la inmensidad del silencio, los agudos aullidos se perdían dolorosamente, al mismo tiempo que los chirridos de las ruedas parecían clavarse en los oídos y en el alma de los humilde pobladores quienes, según ordenes expresas del administrador, capataces y mayordomos, tenían que trancar las puertas de sus casas y no salir por ningún motivo, vago el peligro de fuertes sanciones y castigo en caso de desobediencia.
A esas altas horas de la noche, el misterioso jinete, ricamente vestido, dirigía a su carreta a uno de los cerros de clima tan prolongada, a manera de punta y fácilmente visible entre los pueblos cercanos del valle santa catalina y desde la carretera que conduce a la sierra liberteña. En dicho lugar, de imposible acceso, tenia sus citas con el diablo el jinete que para muchos cristianos, se trataba del propio dueño de la hacienda, poseedor de inmensas e incalculables fortunas, a cambio de la entrega de su vida al rey de las tinieblas. Por eso, cuando el enigmático personaje murió, en ves de su cuerpo, se velo y se sepulto un ataúd lleno de adobes, que fue conducido a una imponente tumba de negras y brillantes losas, y engalanada por hermosas figuras y cadenas de bronce.
Hasta ahora, dicho mausoleo sigue siendo el más grande del cementerio de Miraflores, de Trujillo aunque cada día se deteriora más y se pierde en el abandono.


“Leyenda de la libertad” SANIEL LOZANO ALVARADO











Los hechos que aquí se narra sucedieron en la actual cooperativa de Laredo y Quirihuac.
Estas tierras pertenecieron a un hacendado de nombre Ignacio Chopitea que de humilde campesino llega a ser un poderoso terrateniente.
Los pobladores y campesinos que trabajaron con el decían que su fortuna provenía de un pacto que había celebrado con el diablo, quien le pidió su alma a cambio de la riqueza dada. Transcurrió el tiempo y el hacendado se sentía envejecer. Es entonces que manda construir su tumba en una quebrada de un cerro: por ello para evitar que el diablo llevase su cuerpo. de igual manera mando construir un féretro de acero, ya que según creencias este metal ahuyentaba al demonio parece que se arrepintió del pacto celebrado.

Le sobrevino la muerte y cuando lo llevaban a enterrar a la quebrada que seria su tumba vino una especie de huayco por la quebrada arrasando con todo y llevándose el féretro a su paso.

Días después sus campesinos se dedicaron a la busca de su ataúd, pero todo fue en vano nunca mas apareció. Su familia en su memoria levanto un mausoleo en el cementerio de Miraflores en donde depositaron un cajón funerario, conteniendo algunas de sus prendas. Según algunos campesinos próximos a la casa hacienda, lo llenaron con piedras para que tenga peso.

Aún hasta la fecha podemos ver el gran mausoleo en el centro del cementerio referido.
Lo curioso es que solo guarda su féretro del hacendado que muchos familiares próximos al difunto ya han fallecido, pero los han enterrado en zonas apartes.

13 comentarios:

  1. mE PAREce XeVERe que Hagan Ese tIpO d LeYeNdAS ya qUE cOmo LARedIna NOS aYudA a SabER MAS de NUESTRO DIstRItO :) BIeN ahI
    zULEYMA -**

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  2. esta version la escuche de mi abuelo trabajador en ese tiempo de la hacienda de laredo bueno me parece verdad eh..bn ahy chikos xD

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  3. PREGUNTAS EXTRAPÒLACION REFERENTE A LA LEYENDA, URGENTE

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  4. antes de llegar a trabajar a la azucarera me contaron la historia pero no completa, se ve q ese dato es muy conocido en trujillo, pues yo llegue de salaverry a trabajar a esta dulce ciudad

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  5. Yo tengo otra versión: según fuentes de veteranos extrabajadores de la ex hacienda Laredo, el dueño de la empresa, José Ignacio Chopitea, como vivía una vida de lujos y no hacía nada, se sentía aburrido, así que necesitaba acción.
    Resulta que según mis fuentes, que recibieron la información oral de sus antepasados, el dueño Ignacio Chopitea, salía con hombres de confianza a asaltar a comerciantes y hacendados que venían de la sierra liberteña. Lo hacían al estilo oeste de Estados Unidos. Y para que no descubran sus fechorías ordenaba que nadie saliera de sus casas en las noches. El dinero de lo robado lo escondía en el cerro de Santo Domingo. Se corrío la voz que en ese cerro estaba el diablo para que no descubran el dinero mal habido.

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    Respuestas
    1. me parece muy interesante la version. Muchas gracias
      LAREDO PERU

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  6. QUE BAMBA ES ESTO JAJA NO MENTIRA ERA UNA BROMITA BUEN CONTEXTO

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